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martes, 5 de octubre de 2010

Veterinario

 Al final el sábado fue nuestra primera visita al veterinario. Qué bien se porto, estaba preocupada porque por el camino, aunque es corto, tenía miedo de que saliese zumbando, pero excepto cuando paso algún bus, como se revolvia el pobre, estuvo muy tranquilito. Hasta con la veterinaria estuvo tranquilito, me dijo que estaba muy sano, y que era verdad que estaba un poco gordito. Me dijo que seguramente sería por ansiedad de haber vivido en la calle por una temporada, que aun tenía el chip de comer todo lo que pudiera por si luego no iba a encontrar comida, me dijo que le llenara el cuenco y que poco a poco el se iría dando cuenta de que no le iba a faltar comida.
La verdad es que ya está funcionando bastante, ahora ya no come con tanta ansiedad, y ahora no se lo come todo, menos mal.
También me dijo que igual iba a ser necesario castrarlo si empezaba a marcar el territorio. Yo cruzo los dedos por que no sea necesario, no ya por el precio, ni idea de por cuanto puede salir, sino también por el, porque tengo entendido que cuando los castras empiezan a ponerse gordos y a aparvarse...
Le puso las dos vacunas y practicamente no se quejo, y una pasti para los bichos internos, pensé que me cobrarían más, me asustaron en la oficina con 150 € o por ahí, pero me cobro 57, no es barato, pero tampoco excesivamente caro, además es por mi gatito.

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